Tiempo atrás, en un paseo para echar fotos al amanecer, el compañero Pinito había visto un muro equipado con chapas cerca de Turrillas y hasta allí fuimos con él, aunque solo para comprobar que aquello era para estar muy fuerte…
Ya en el pie de vía del muro vimos cuatro o cinco vías con pinta de duras (seguramente séptimos) y otra vía rodeando el muro por la izquierda asequible y corta, tanto que decidimos no sacar siquiera los trastos para probarla.
Tras rodear completamente el risco y ver que no hay nada más volvemos al coche a sopesar opciones.
Por suerte teníamos plan B. Lucainena de las Torres no pillaba muy lejos y hacía casi un par de décadas que Pinito no volvía por allí. A nosotros no tenía que convencernos mucho ya que descubrir una zona nueva siempre nos pone…
De camino pasamos por unos viejos hornos de calcinación cuya fabricación ronda el año 1900 y que, según nos cuenta Pinito, antiguamente se utilizaban para procesar el mineral de hierro extraído de Sierra Alhamilla.
En poco más de 20 minutillos desde Turrillas estábamos dejando el coche y poniéndonos la mochila rumbo a la zona de escalada.
La aproximación es sin duda la más penosa que hemos realizado por estos parajes. Nos llevó cerca de una hora cruzando por una ladera bastante empinada con algún tramo como de camino pero que realmente era una ilusión, cada pocos metros había que subir o bajar, eran como gradas de un metro o metro y medio, pero con unos matojos que a ratos nos superaban en altura, muy incómodo.
Ya reventados de piernas y con la glucosa por los suelos llegamos a la pared denominada Cerro de los Llanos y empezamos a ver las chapas de las vías del Sector Principiante.
El croquis que llevamos no tiene mucha calidad y encima en la pantalla del móvil… pues eso, que no se ve gran cosa. Buscamos unos quintos que hay al principio del muro, pero lo que vemos no nos parecen quintos. Seguimos avanzando por el pie de vía escrutando las vías esperando encontrar alguna que nos llame la atención, pero parecen todas mas chungas de lo que pone en los croquis.
Casi al final del tajo vemos una vía que al menos no nos asusta, en todo el muro la roca está un poco descompuesta pero aquí tiene mejor pinta. Revisando el croquis creemos que podría ser la vía «Ofuscar» (IVº), la verdad es que no tiene pinta de cuarto, pero es la última vía y ya que estamos aquí habrá que probar alguna.
Antes de empezar seguimos hasta el final del muro y vemos una o dos vías más que no aparecen en los croquis, parecen más difíciles así que nos quedaremos con el falso cuarto… y al lío.
Empieza Pinito y le aseguro. La salida es fácil, pero vertical, aunque hay canto.
Los seguros están bien puestos, a la distancia justa para no alejar y no demasiado cerca.
La mayoría de vías fueron equipadas por un alemán afincado por la zona, Graham Turner acompañado de algunos colegas (cosa que supongo por los nombres), Schroeder, Olly Shutz y Elliot Smith. Todas equipadas en 2005 excepto una que fue equipada en 2008.
Hay algunas vías más que no aparecen en el croquis que seguramente hayan sido equipadas con posterioridad y es posible que por otros escaladores. La vía que estamos haciendo, que está graduada de IVº, a nosotros nos parece algo más dura de lo que indica el croquis.
Después de Pinito es Jara la que le da un tiento. Al igual que Pinito no le parece que sea un cuarto, mínimo Vº o V+.
Tiene un pasito pasada la mitad de la vía por una placa blanca que se las trae.
Me toca el último pegue y desmontarla. Compruebo por mi mismo que no es tan fácil.
Sobre todo la placa blanca, que tiene un pasito bastante raro, más de fuerza que otra cosa.
Entre la visita a Turrillas, venir hasta Lucainena , el acceso infernal y con lo que nos queda de vuelta hasta el coche, se nos hace tarde y solo nos da tiempo a escalar esa vía.
Para no volver por donde hemos venido bajamos un poco hacia una explanada con una gran piedra desde donde a Pinito le suena que había un sendero que, pasando por una balsa de riego, lleva hasta el aparcamiento. En teoría ese era el camino de acceso pero desde el aparcamiento parece que la pared está ahí mismo y nos dejamos llevar por la emoción cagándola yendo directos hacia la pared, en lugar de bajar hacia la balsa, seguir recto hasta la base de la pared y subir desde ahí, que hubiera sido menos duro.
Durante el camino de vuelta vemos pruebas de que toda esta zona estuvo sumergida bajo el mar hace unos cinco millones de años, durante finales del Mioceno. Ahora mismo estamos a unos 600 metros sobre el nivel del mar, y a unos 25 kilómetros en línea recta de la actual línea de costa…
Poco menos de una hora después llegamos al aparcamiento, aunque el camino ha sido mas amable por esta variante pasando por la balsa de riego. Apuntado queda para la próxima.
Pues nada, otra zona nueva de Almería, no se si volveremos por aquí, pero conocer el lugar ha estado bien, y como siempre en la mejor compañía. 😉
Aupa!