Ponga un chihuahua en la cumbre – La Tortuga – La Pedriza

Hacía más de tres lustros que no veníamos a la sur de La Tortuga, bueno, Jara algo menos, ya que en 2013 subió con Bulnes hasta la cumbre por esa cara. Samadhi no había hecho aún vías de largos y nos presentamos allí hace un par de sábados para darle a alguna vía de esas fáciles de un par de largos de la sur.

El plan es chorizada de cuatro, ya que Samadhi no controla del todo el asegurar, y como tampoco tenemos prisa… pues tranquilamente.

Subimos desde Cantocochino y en poco menos de media hora estamos llegando al pie de vía, aún en sombra.

La idea inicial era darle a «Cosas que nunca te dije» (Vº), la última vía a la derecha de la cara sur de La Tortuga, de la que recuerdo un segundo largo por una fisura corta, que en su día disfruté mucho, aún siendo el largo realmente corto. Pero hemos traído a Martín, el chihuahua de Samadhi, y para no dejarle solo abajo nos lo vamos a subir…

Como el segundo largo de la susodicha vía es medio off-width y será complicado subir por ahí con Martín cambiamos el plan y probaremos por alguna de la zona izquierda. Finalmente la vía elegida es «Tu y yo unos moñas» (Vº) aunque acabamos haciendo un mix pasando por varias vías.

Empieza Carlos que no tiene miedo, aunque la primera chapa está bien lejos. Llega hasta la segunda sin muchas penurias, pero antes de la tercera se da un par de vuelitos cortos y pide el relevo.

Ha hecho lo difícil poniendo las primeras chapas y se lo agradezco, ya que ando tocado de un hombro (de la cápsula y del manguito rotador) y prefería no forzar mucho. Hago la trampa y subo con la cuerda pasada por la segunda chapa hasta llegar a ella, desde aquí ya todo legal. La tercera chapa no está lejos pero no hay nada para los pies, hay que ponerlos en placa y tener fe pedricera…

Llego a la tercera chapa y en lugar de ir por el espoloncillo entre las dos fisuras (que es por donde después vimos que iba la vía) tiro por la fisura hasta que se acaba y hay otra chapa. Este tramo, mirando la guía antigua (la del 92 de Darío Rodríguez y José Ignacio Lujan) parece ser la vía «Antigua» (IVº). Desde esta cuarta chapa se divisa la reunión y veo que está en mitad de la placa y va a ser incomoda para cuatro personas, así que me escapo hacia la izquierda por una fisurilla diagonal hasta chapar un seguro de la vía aledaña «Exceso de velocidad» (V+). Tiro hacia la reunión de esta nueva vía y resulta muy cómoda, en una repisilla con un bloque y hasta con césped, perfecta para los cuatro… o cinco contando a Martín.

Comienza la chorizada y uno tras otro van subiendo, primero Samadhi…

Luego Jara…

Finalmente es el turno de Carlos que se ha quedado el último para subir a Martín metido en una mochila. Además va atado con su arnés al arnés de Carlos con una cinta de dyneema, por si le da por revolverse… aunque parece que va tranquilo.

Un pequeño tentempié en la reunión y Carlos se anima con el segundo largo que parece (y lo es) muy fácil.

La reunión la monta en un sólido árbol que, por los pinchos, creo que podría ser un enebro.

Esta vez me quedo yo el último para subir a Martín, que más allá de algún lloriqueo porque quiere ir con su ama, se porta muy bien.

Creíamos que desde aquí se accedería fácilmente a la cumbre, pero hay un resalte que debemos superar por una chimeneilla estrecha.

Yo, encantado de subir por aquí arrastrándome, pero el resto no lo ven claro y les aseguro para que puedan subir a la izquierda de la chimenea por un tramo muy vertical y con mala caída, aunque corto. Carlos que se queda el último (y nadie le puede empujar el culo como ha hecho él con el resto) me pide que le fije la cuerda y sube con el reverso y un prusik.

Un par de pasos más trepando sobre unas piedras grandes y llegamos a la cumbre.

Martín en La Tortuga… Probablemente el primer chihuahua en la cumbre, o al menos el primero en subir por la cara sur 😛

Y cuando vamos a preparar el rápel desde una reunión que hemos visto que da a la cara sur…

Nos encontramos con esto:

Al principio creímos que solo eran las tuercas que estaban flojas, pero los parabolts giran dentro de los agujeros, y uno de ellos, aunque no llega a salirse, hace el amago.

Buscamos otra reunión por la cara sur yendo hacia el este, pero no vemos ninguna. Al final volvemos sobre nuestros pasos hasta la reunión del árbol que parece muy sólido y rapelamos desde allí 50 metros hasta el suelo uniendo las dos cuerdas. Yo me quedo el último y hago dos rápeles, uno hasta la primera reunión y otro hasta el suelo, para evitar problemas recuperando las cuerdas.

Comemos algo buscando la sombra y bajamos hasta el río donde comemos algo más antes de partir hasta Cantocochino para la vuelta a casa definitiva.

Un placer chicos!

Aúpa!

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