A finales de 2025, en noviembre, estuvimos en una zona que teníamos pendiente desde hacía años, La Ermita de El Boalo, situada en la cuerda de los Porrones, a la izquierda de nuestra querida La Pedriza.
Se accede desde el mismo pueblo de El Boalo, dejando el coche allí y dirigiéndonos, andando por la calle Cañada, hacía la Ermita de San Isidro desde donde arranca el sendero que nos lleva, en esta ocasión a la Placa del Molinillo.
Hay varios sectores en esta zona conocida como Ladera del Boalo, Cuerda de los Porrones o Cuerda del Hilo.
La Placa del Molinillo y el Canto del Molinillo, es lo más cercano a la Ermita con las vías más asequibles. El Cancho del Mediodía con vías duras sobre un muro vertical situado a la izquierda subiendo por la ladera desde el Molinillo. Y los sectores más alejados, el sector Películas con vías desde Vº hasta 7c, y encima de este sector está el más lejano de todos, La Peña de la Encina, con vías de varios largos de algo más de 100 metros (las más largas).
En nuestra primera visita, Jara y yo optamos por lo más cercano y lo más fácil, la Placa del Molinillo con vías de un largo de entre 15 y 30 metros. Creo que probamos en total tres vías, empezando por la de más a la izquierda en los croquis de la guía Escaladas en la Comunidad de Madrid y alrededores de Tino Nuñez, aunque ya in situ vimos que había más vías que las mostradas en dicha guía.
Empezamos por «Uno queriendo ser dos» (Vº/V+), placa con un par de resaltes y que con 30 metros es la más larga del sector subiendo, tras el segundo resalte, hasta un gran bloque por una placa tumbada para llegar a la reunión.
Después, a la derecha de esta le dimos a «Desconocida» (V+) más corta pero igual de intensa, sobre todo en el resalte antes de la reunión donde se pone delicado el tema.
Para acabar y a la derecha de la anterior otra «Desconocida» (Vº), algo más fácil que las anteriores pero con un aleje importante entre la primera y la segunda chapa, fácil, pero de picar suelo si te caes antes de chapar la segunda.
Unos findes después…
…volvimos con Carlos y Samhadi.
Empieza Carlos por «Uno queriendo ser dos» (Vº/V+), la misma por la que empezamos Jara y yo en nuestra primera visita semanas atrás.
Después pruebo yo la de su izquierda, de la que no sabemos el nombre, que tiene un resalte más vertical (V+) en el que me hago un poco de daño en un hombro al pirárseme un pie intentando superar el resalte. Por suerte al poco se me ha pasado y puedo seguir trepando.
Un grupo de cabras pasa por las placas a nuestra izquierda dejando claro quien manda por estos lares.
Me quedo en la vía de la izquierda y aprovecho para echar unas fotos a Samadhi, pero estoy demasiado cerca y no quedan muy allá.
Jara prueba la de la izquierda, pero anda tocada del hombro y tras ver que yo me he hecho daño decide darle con la cuerda por arriba.
Al rato se me ha pasado el dolor del hombro totalmente y me meto en «Uno queriendo ser dos», con su par de resaltes ya conocidos.
Samadhi también la prueba.
En las vías contiguas, a nuestra derecha hay un par de cordadas, así que nos movemos a la derecha del todo del paño, tras un par de chorreras por las que cae bastante agua hasta una bavaresa que tiene pinta de fácil, aunque parece que pudiera hacer falta algún seguro flotante para el tramo de la bavaresa, el resto tiene parabolts.
Con cuidado para que no se nos moje la cuerda, pues en el pie de vía corre un pequeño arroyo del agua que chorrea por la pared, le damos un tiento. La entrada, hasta chapar la primera tiene un pasito, hasta que subes el pie a un plano bastante bueno desde donde se llega a chapar cómodamente.
Después ya se entra en la bavaresa, donde se puede poner un alien rojo, por aquello de no picar suelo si te piras en medio de la bavaresa, aunque está tumbada y tiene mucho cacho.
Ya saliendo de la bavaresa veo un clavo al final de esta y ya que estoy me aseguro a él, por aquí hay muchos pies y todos muy buenos.
El último tramo es una placa sin mucha dificultad.
Samadhi y Carlos también la prueban y les gusta, está bien la variedad de la vía, con la bavaresa, la placa y que además es muy fácil y disfrutona.
Y como ya nos rugen las tripas, nos bajamos a la pradera a comer algo y damos por terminada la jornada.
El próximo día probaremos en el Canto del Molinillo, unos 50 metros a la izquierda de la placa donde hemos estado hoy, que tiene muy buena pinta y vías plaqueras de 45/50 metros… promete.
Aupa!