El Yelmo de La Pedriza

La primera vez que fui a La Pedriza me llevaron al Platillo Volante, bajo la cara sur de El Pájaro. Fue durante el otoño de 1998, y allí conocí a mucha gente de los cuales algunos son aún buenos amigos míos…

La segunda vez, directos a El Yelmo

Recuerdo que fue un par de meses después de lo del Platillo Volante, durante un puente del 6 de Diciembre. Llegamos al aparcamiento de El Tranco de noche, y en hora y media estábamos en la pradera de El Yelmo. Buscamos un vivac, cenamos, y al saco que mañana hay que madrugar.

A las 8 el sol aun no ha salido, pero ya clarea así que hay que ponerse en marcha.

Nachete empieza dando unos saltitos mañaneros para entrar en calor…
… y acabamos los tres probando unas chimeneas cercanas antes de desayunar.


Desayunamos (madre mía lo que es capaz de engullir el Javiolo a estas horas), recogemos y salimos hacia la pared.

En poco mas de 5 minutos estamos en el pie de vía.

Hace bastante frío y decidimos empezar por la vía «Piratas», un quintillo de dos largos por la izquierda del risco. Al rato estamos en la segunda reunión y nos desencordamos, ya que en unos metros enlazaremos las placas de la vía «Valentina» que esta tumbadillo y tal…

Al poco de empezar una plaquilla vertical se me resiste, miro hacia abajo y me cago un poco… Así que Nacho y Javi suben para asegurarme desde arriba.

Veo como desaparecen por la placa y me quedo allí encordándome mientras la cuerda va subiendo poco a poco, cuando al final se tensa grito:

– ¡Subo!…

– ¡Espera! – me dicen desde arriba…

Pero al verme con la cuerda lo veo muy fácil y subo sin poder esperar. Doy tres o cuatro pasos y veo a estos parapetados detrs de unas rocas asegurándome al cuerpo, y un poco mas allá, la cumbre…

Unos metros de trepada y llegamos por fin a la cumbre de El Yelmo.


Desde aquí podemos ver toda la Pedriza posterior.


Después de estar un rato en la cumbre y alrededores decidimos bajar a comer algo. El descenso mas rápido es por la «Valentina», una ruta que abrió Casiano del Prado, un pastor de Manzanares el Real, allá por el 1917 o algo así.

Bajando por las placas de la «Valentina» nos encontramos con Domingo, al que ya habíamos visto escalando una vía al lado de la nuestra hacia un rato. Al preguntarle la edad no quedamos alucinados… 81 años que tenia el colega!!!


Bajamos y vemos a Tofu, que está a lo suyo con sus palitos.

Comemos algo en la pradera y nos dirigimos al gendarme derecho de El Yelmo, a la vía «Hermosilla».

Nacho abre el primer largo, un diedro romo que te cagas y de unos 30 metros de largo, que nos deja bajo el mismo gendarme que se ensancha hacia la izquierda por arriba. En los últimos metros de este primer largo hay que abandonar el diedro para llegar a la reunión.

Javi abre el segundo largo, que continúa por el interior del gendarme para atravesarlo y salir por izquierda. En vez de hacer ahí la reunión, continúa hasta la siguiente, en la cima del gendarme, por una trepadilla fácil desde donde nos asegura.

Sube nacho, lo veo desaparecer engullido por el gendarme, y me meto tras sus pasos recuperando un friend que ha puesto Javi al subir.

Luego un largo en travesía hacia la izquierda por la «Higinios» con un solo seguro a la mitad (15 metros) pero bastante fácil (IIIº).

Desde ahí seguimos rectos hacia arriba por la vía «Esteban Altieri» en un largo de placa en el que me quedo encallado con el macutazo y tienen que tirar de mi para ayudarme a subir.

En la cuarta reunión nos alcanza la sombra y empieza a hacer rasca… Sacamos algo de abrigo del macuto y… ¡Aupa!.

El último largo se lo da Nachete apurando los últimos rayos de sol y saliendo por un resalte bastante vertical.


Javi y yo nos reunimos con él y sacamos las chupas del macuto, las botas, una tableta de chocolate y el poco de agua que nos queda… y lo devoramos viendo desaparecer el sol sentados en la repisa de la quinta reunión.


En la pradera de nuevo, recogemos todo y comenzamos la bajada para dormir a mitad de camino, en un vivac grande que hay tras pasar la Gran Cañada… (donde a alguno se le quemó el aislante).

A la mañana siguiente bajamos corriendo hasta el parking del Tranco, ya que nos esperaban para llevarnos de vuelta a Madrid y no queríamos llegar tarde…

Tras estos días en el Yelmo, pasó algo. Me enamoré de La Pedriza, de la escalada, y de esa sensación de compañerismo de los miembros de una cordada…

Actualizado el 10/09/2010: Fotografías actualizadas a un nuevo tamaño.

Aupa!

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2 Comentarios

    1. Eran otros tiempos…
      Aunque algunos seguimos tan lozanos como entonces… jejejeje!
      A ver si vienes por estas tierras y rememoramos tiempos pasados… iré buscando un par de vías interesantes para la ocasión.
      Un abrazo!
      Aupa!

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