La última vez (que también fue la primera) que estuvimos en el Cañón de Felix, nos quedaron algunas fisuras y chimeneas por probar.
Un año después nos volvimos a acercar a esta escuela recientemente inaugurada de la provincia de Almería con deberes pendientes y (yo al menos) con una idea en mente, probar una de las suculentas chimeneas que ya habíamos visto en el sector La Raja.
El día amanece muy despejado, hemos quedado con Pinito y Amalica en una gasolinera cerca de Viator desde donde, tras un café rápido, partimos hacia Felix. En poco más de media horita estamos dejando los coches y un minuto más tarde preparando los trastos ya dentro del cañón.
No hay nadie más en toda la escuela y empezamos por las primeras vías del muro de la izquierda según se entra al sector Primer Cañón, que son fáciles para ir calentando: «El almendro» (IV+) y «5 estrellas» (V+). Amalica y Pinito se meten en las que están a continuación en el mismo muro: «Abomi» (IV+) y «El día de la gallina» (IV+).
Ya calentitos cambiamos al muro de enfrente, donde hay un par de fisuras que no hicimos la última vez y que veníamos buscando. Me quedo en la reunión de «El día de la gallina» para tirar unas fotos y Amalica empieza por «Felipsura» (6a).
Tiene mucho canto y desde mi posición salen muy buenas fotos. Tras Amalica la prueba Pinito.
La vía es muy de posturitas, me ha costado mucho hacer una selección de fotos porque tiré tropecientas y menos un par de ellas todas me molaban.
Intercalo por aquí las fotos de mi pegue a esta vía aunque yo le di un rato después y entonces fue Jara quien se quedó en la reunión, esta vez para tirarme las fotos a mi.
En la parte final hay un pasito más fino con algún romo, pero colocando los pies se supera sin problemas.
Tras esa vía le dan (le damos) a la que se encuentra a su derecha, «Fisura pinturitas» (V+/6a), que sale algo más fácil pero también es entretenida y tiene bastante canto.
Como decía antes, entre una vía y otra Jara se queda en la reunión de «El día de la gallina» y nos tira algunas fotos chulas.
Después nos movemos un poco a la izquierda, subiendo a la parte alta de este sector, para darle a «Quiero higo» (6a), esta vía ya la probamos hace un año y nos gustó, y ya que va de fisuras la cosa pues había que repetirla.
Amalica y Pinito también repiten «Me llamó Doky» (6a+/6b), a la izquierda de la anterior y que también catamos en nuestra anterior visita. Yo prefiero reservarme para el fin de fiesta, alguna de las chimeneas del sector La Raja…
Tras echar un vistazo a los croquis vemos que hay un 6a, dos o tres 6a+, un 6a+/6b, un 6b y un 6b+, cada una de ellas más apetecible si cabe. Mi idea era empezar por una de las fáciles, pero algunas son un poco cortas, otras no van por toda la chimenea y se escapan por los filos…
– Si quieres hacer chimenea tienes que darle a esta, que va por to’ el medio de la Raja y es la que es más chimenea de todas – me dice Amalica con mucho criterio.
Miro el nombre de la vía pintado en la roca y trago saliva: «Saliendo del fondo del pozo». Miro la graduación en el croquis y vuelvo a tragar saliva: (6b). Pero Amalica tiene toda la razón, es la más guapa, la más larga y la que va por toda la chimenea, así que, no se hable más, me pongo una camiseta de manga larga para evitar los raspones en la medida de lo posible y al lío.
Amalica se mete al fondo del pozo y desde allí me asegura.
Las chapas no están muy lejos y se agradece, ya que una caída aquí dentro puede ser como estar en un pinball.
Por la parte de abajo hay cosas para los pies, pero más arriba se pone plaquero el asunto y hay que apretar. Incluso tengo que empotrar alguna rodilla por momentos para poco a poco poder mover las manos e ir avanzando.
El hueco es un pelín estrecho y cuesta subir en la técnica de chimenea, además en la zona central hay una placa que flipas, se ve que había una costra de roca pero esta se ha caído (o la han limpiado durante el equipamiento) y ahora está liso como el mármol. Por suerte las chapas siguen estando cerca y cada vez el espacio se ensancha más y se gana algo en estabilidad.
En la parte final, la pared de mi espalda desaparece casi por completo y puedo poner algún pie en el filo del muro trasero. Los últimos metros recorren un fisura con buen canto y tras pasar la piedra empotrada que hay arriba llego a la reunión encadenando y más feliz que una perdiz.
Tengo que agradecer a Jara y Pinito el pedazo publi-reportaje que hicieron con mogollón de fotos desde ambos lados de la chimenea. 😉
Amalica, que no es muy de chimeneas, me dice que no quite las cintas exprés, que la va a dar un pegue. Me baja con cuidado, pues es tan estrecha que hay que ir totalmente estirado y no puedes ni apoyar las piernas para ganar estabilidad como haríamos en cualquier otra vía.
Sin dilación Amalica ataca la chimenea con ganas y va avanzando metro a metro. Para no gustarle este tipo de vías le veo que va bastante bien.
Se le oye resoplar de vez en cuando, hasta que llegando al final de la placa lisa no puede más con los cuadriceps cargadísimos y me pide que le pille. Una pena porque ya la tenía, dos o tres pasos más y habría llegado al reposo del filo de arriba , bajo la piedra empotrada.
Ya en la susodicha piedra se agarra a ella por todos lados, lo cierto es que tiene mucho canto y está bien encajada, aunque yo he preferido pasar sin tocarla. Supera la piedra y llega a la reunión fácilmente.
Saliendo de La Raja vemos un par de vías interesantes en el Sector de Afuera que nos apuntamos para la próxima vez, «El panda y la Rana» y «Jugo de princesa», 6a y 6a+ respectivamente, con muy buena pinta y largas. Este sector es el único que aún no hemos catado, pero tendrá que esperar a nuestra próxima visita.
Un abrazo a nuestros amigos almerienses que, como ya es costumbre, no fallan nunca, siempre dispuestos a quedar con nosotros cada vez que vamos por allí. ¡Gracias chicos! ¡Hasta la próxima!
Aupa!